¿Y si empezamos a preocuparnos de una vez por nuestra propia tierra?

En estos últimos días hemos podido ver como todo el debate dentro del estado era referido a Cataluña. Una vez más.

Dentro de todo el maremagnum de declaraciones, queremos destacar especialmente una, la del presidente del gobierno catalán, Artur Mas, en la que exponía que “Cataluña ha comenzado su propia transición nacional”. Es decir, la independencia.

Esto es algo, que un gran tanto por ciento de castellanos admite aunque sea a regañadientes y con la boca pequeña, que antes o después, Cataluña o Euskadi, sino los dos, se independizarán del estado español.
Los datos hablan por si solos, el número de personas favorables a la independencia catalana crece en cada encuesta y esta dinámica no tiene visos de cambiar. La desafección entre Cataluña y el resto del estado español es más que evidente y únicamente queda materializar legalmente este divorcio territorial.

Mientras tanto, los castellanos, seguimos sin querer ver la realidad, preocupándonos del idioma en el que hablan en cualquier pueblo perdido de los Pirineos mientras poco nos importa la emigración de nuestros jóvenes. Seguimos rabiando por los libros de texto de otras comunidades mientras en las nuestras vemos como cada vez nacen menos niños y la población envejece cada vez más.

¿No es momento de empezar a preocuparnos por nuestra tierra y dejar a los demás?

Ya no vale el rabiar por qué idioma hablan más allá del Ebro. Es el momento de defender nuestra tierra. De acabar con la despoblación de Castilla, de exigir industria en nuestro territorio y de pedir sin mas dilación la unidad de todos los territorios históricos castellanos. Hagamos de Castilla una tierra de futuro y no unicamente una reseña en los libros de Historia.

¡Futuro para Castilla!
¡Castilla necesita voz propia!